Una de nueve
- jesusmejiac12
- 30 ago 2021
- 1 Min. de lectura

Me encontraba tan perdido que mi sombra parecía que no estaba,
los colores dejaron de sonar y los sonidos perdieron su color.
Mis piezas cual castillo en la playa se desmoronaban.
Me la pasaba existiendo, sin sentido, aguantando el dolor.
Luego llegaste.
Sin buscarte.
Y sin pedirlo te abalanzaste sobre mí,
luego de tanto volví a sonreír.
De pronto los colores comenzaron a cantar,
las campanas retomaron su brillar.
Y entre mis pies no había una sombra sino dos.
Y dentro mío encontré parte de vos.
Antes de tu llegada mi juego ya estaba incompleto, desechable.
Pero tú, mi gran amigo me cediste una de nueve.
Aún no encuentro cómo agradecerte,
sólo déjame abrazarte hasta devolverte esa de las nueve.
Jesús Mc.



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