top of page

Penumbra

  • jesusmejiac12
  • 18 ago 2023
  • 2 Min. de lectura

Qué loco ser alcanzada por ese cachito de luz cuando andamos en plena oscuridad, a ciegas, sin rumbo aparente. Es como si verdaderamente algo, alguien o como le quieran llamar, nos observara desde otro plano y se diera cuenta que estamos en un momento gacho, tan gacho como para necesitar ayuda aunque muchas veces no queramos aceptarla. Pero a la vida le vale nuestra necedad y dice: ahí te va una mano chavita, es más, va en modo sutil para que no digas.

Y de pronto una rolita nos pone poquito de buenas, mejor que el día anterior. Nos topamos unos ojos bonitos, una bola de pelos nos ronronea por las madrugadas o nos despierta un mensajito chido. Sonreímos. Ya vemos poquito más, de la plena oscuridad pasamos a la penumbra. Y es cierto, no hemos salido de ahí, pero el camino se torna más claro, cada paso es más firme. Avanzamos. Por momentos pareciera que no, que de ahí no pasamos. ¡Qué va! Claro que avanzamos. Y de pronto es una mano suave y firme la que nos jala, que no suelta y que brinda calor. Y ahora es un: ¡Dale maifren! Lo que nos devuelve el aliento, lo que nos da para adelante. Entonces ya no está totalmente oscuro, pero tampoco todo es luz. Y con justa razón, porque en plena luz tampoco puedes admirar el paisaje. Son las sombras y los destellos los que hacen del camino algo único...

Está muy loco sentir el calor de ese rayito de luz, que se vuelve parte de nosotras y pareciera que irradiamos luz propia. Dejamos de ir a ciegas, percibimos más. Y avanzamos. De pronto a la penumbra le encontramos sentido y entendemos por qué no acaba. Porque nos toca. Ser esa mano, ese empujón, ese buen café, esa sonrisa que de algo ayude. Porque la vida nos dice: te toca chavita, tírame el paro, ya que estás por ahí.

Y está loquísimo entenderlo, pero caray. Nada hace clic de no ser así.


Jesús Mc.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


©2020 por Tan solo un montón de letras.... Creada con Wix.com

bottom of page